Regular el futuro o construirlo: la lección de MotoGP para Europa
Honda y Yamaha dominaron MotoGP durante décadas sin sacar nada a pista que no estuviera perfeccionado, hasta que Ducati, Aprilia y KTM les adelantaron a base de probar, fallar y corregir más rápido. Europa se juega algo parecido con la IA, los chips y la robótica: si esperamos a tenerlo todo regulado antes de atrevernos a construirlo, lo construirán otros.
Hay una lección de MotoGP que creemos que Europa debería mirar con mucha atención. Y no va de motos: va de quién construye la tecnología que usaremos los próximos veinte años.
Probar, analizar, perfeccionar
Durante décadas, los fabricantes japoneses dominaron el motociclismo. Honda y Yamaha tenían una filosofía de desarrollo muy característica: probar, analizar, perfeccionar y no introducir una tecnología hasta tener bastante claro que funcionaba. Era un método más lento y conservador, pero tremendamente sólido. Y durante muchos años les funcionó.
Equivocarse rápido
Entonces las marcas europeas empezaron a hacer las cosas de otra manera.
Ducati, Aprilia o KTM asumieron una filosofía mucho más agresiva: desarrollar, probar cuanto antes, llevar soluciones a pista aunque todavía no fueran perfectas, equivocarse, recoger datos, corregir y volver a probar.
De diez ideas, quizá seis no funcionaban. Pero las probaban.
Mientras unos intentaban asegurarse de que una solución era correcta antes de ponerla en pista, los otros ya habían llevado tres versiones distintas, fallado con dos y aprendido de las tres.
Y ocurrió algo interesante: a medida que MotoGP se volvió tecnológicamente más complejo y evolucionaba más rápido, esa capacidad de iterar se convirtió en una ventaja enorme.
Las marcas europeas fueron recortando terreno hasta que acabaron superando a las japonesas. Hoy son Honda y Yamaha las que están intentando cambiar su forma de trabajar para recuperar el terreno perdido.
El paralelismo con Europa
Y en Atenea Systems no podemos evitar ver un paralelismo con lo que estamos haciendo en Europa.
Estamos viviendo probablemente una de las mayores aceleraciones tecnológicas de la historia. IA, robótica, chips, sistemas operativos, vehículos autónomos, nuevos dispositivos…
Estados Unidos y China hacen lo mismo: desarrollan, prueban, fallan, mejoran y vuelven a lanzar. Una y otra vez, a una velocidad brutal.
Mientras tanto, Europa parece mucho más preocupada por conseguir que cada nueva tecnología esté perfectamente regulada, controlada y encajada dentro de un marco antes de permitir que se desarrolle y adopte a gran escala.
Regular no es el problema
Regular no es el problema. Evidentemente hacen falta reglas.
El problema aparece cuando necesitamos tener las reglas, los controles y las garantías prácticamente definidos antes de atrevernos a avanzar.
Porque regular también lleva tiempo. Y mientras Europa debate qué se puede hacer, cómo se puede hacer y bajo qué condiciones, otros desarrollan, prueban, se equivocan, corrigen y vuelven a probar.
Cuando nosotros terminamos de decidir cómo debe funcionar una tecnología, ellos pueden llevar ya varias generaciones desarrollándola.
Y entonces puedes terminar teniendo la mejor legislación del mundo sobre inteligencia artificial, plataformas digitales, sistemas operativos o tecnologías que, sencillamente, ya no son tuyas.
Europa corre el riesgo de convertirse en el equivalente de los fabricantes japoneses de MotoGP: excelentes ingenieros, enorme conocimiento, dinero y décadas de experiencia… pero atrapados en un modelo que funcionaba perfectamente cuando el mundo evolucionaba más despacio.
En un mundo que cambia lentamente, asegurarte de no cometer errores puede ser una ventaja.
En un mundo que cambia a esta velocidad, tardar demasiado en equivocarte puede ser el mayor error de todos.
Aprender de Ducati
Quizá Europa debería aprender algo de Ducati: no se trata de dejar de poner reglas ni de hacer las cosas sin control.
Se trata de entender que, a veces, para liderar una revolución tecnológica tienes que aceptar que algunas cosas saldrán mal, aprender rápido y volver a intentarlo.
Porque si esperamos a tener perfectamente regulado el futuro antes de construirlo, serán otros quienes lo construyan.
Y nosotros nos limitaremos a regularlo.
Referencias
- Por qué las marcas japonesas de MotoGP van tan por detrás y qué necesita hacer Honda para recuperarse — Motor Sport Magazine
- El dominio de Ducati: sin precedentes en 77 años de MotoGP — Motor Sport Magazine
- Honda ficha al director técnico de Aprilia: un movimiento sísmico en MotoGP — The Race
- Yamaha renuncia a su histórica filosofía de motor y se pasa al V4 — The Race
- El informe Draghi sobre la competitividad de la UE — Comisión Europea
